jueves, 11 de enero de 2018

'Black Betty' (by Robert)

Los Ram Jam y sus pelazos (fuente: blues.gr)

¡Estamos de estreno! Hoy se une a nuestras huestes un nuevo colaborador, Robert, que empieza por todo lo alto con una sesión de rock sureño y cultura audiovisual. ¡Pasen y lean!

Me he de rendir a la evidencia de que los videojuegos no sólo me han aportado horas de diversión (con sus respectivos suspensos durante mi época estudiantil...), sino que también me han enseñado música, ¡incluso inglés! (aprendí antes que un blacksmith trabaja el hierro que a conjugar el tercer condicional).

Desde hace algunos años, los creadores de videojuegos se toman muy en serio la calidad de los mismos. Han dejado de ser un juguete para niños y los hay que hasta generan libros o películas, por sus ricos guiones. Pero este no es un blog de videojuegos, así que vamos a lo que nos interesa: la música.


martes, 2 de enero de 2018

'Something got me started' (by Isa)


Empezamos año y esa canción me inspira comienzos. Y me recuerda despertares. El año en que se publicó este tema, 1991, yo desperté. Salí de un cascarón. Literalmente. A principios de ese año, mi traumatólogo me impuso una escayola que me envolvió el tronco, de las axilas a las caderas. Tres meses tuve que estar con ese caparazón. La escayola me impedía vestirme con mi ropa habitual, solo podía llevar prendas que se adaptasen a mi nuevo grosor y envergadura. Si alguna vez os han escayolado un brazo o una pierna sabéis que pica. Pues imaginaros tres meses de picores en la espalda o en la barriga sin poderte rascar. Tenía que lavarme por partes -como se hacía antiguamente y con dificultad porque no podía doblar bien el lomo para lavarme la cabeza en la bañera, por poner un ejemplo. Me molestaba al sentarme y al dormir... vamos, todo un engorro.

Si a todo esto le sumas que por aquel entonces yo tenía 15 años recién cumplidos, podréis haceros a la idea de la magnitud de la tragedia. Andaba tiesa y robótica como un Frankenstein adolescente. A pesar de que venía curtidita de años previos de acoso escolar, debí llorar mucho porque siempre he sido muy llorona... pero la verdad es que no lo recuerdo. La memoria -al menos la mía- tiene ese recurso magnífico de enterrar las malas experiencias en el olvido. De lo que sí me acuerdo es de lo que supuso esa primavera y de que 'Something got me started' fue parte de mi banda sonora.

martes, 19 de diciembre de 2017

Ultra Héroes, crónica de Depeche Mode en Madrid (by Efrén)




Lo que vivimos este sábado en el Palacio de los Deportes de Madrid (WiZink Center) fue una demostración de vigor y fuerza sin límites. El ave Fénix reencarnado en Depeche Mode resurgió con furia de sus cenizas ante un fiel y entregado aforo de 15.000 personas lleno hasta los topes.

Con las entradas agotadas hace ya varios meses nos dispusimos a comprobar si el estado de forma del trio inglés conservaba el buen tono exhibido hace unos meses en el Nos Alive de Portugal o bien se asemejaba a su última cita en el Palacio de hace 3 años. La presentación de Delta Machine nos dejó un agridulce sabor de boca al presentarse como una mastodóntica franquicia de rock, más interesados en cubrir el expediente promocional que en disfrutar y hacer disfrutar al respetable. Pues bien, problema resuelto desde el minuto uno.

jueves, 14 de diciembre de 2017

'El mejor cocktail' (by Carol)

El mejor cocktail
Los Brighton 64 de hoy en día, un poco más mayorcetes, pero tan elegantes como siempre
A veces me da por darle vueltas al tema de la edad biológica vs. edad mental. Por ejemplo: ¿Hasta cuándo puedo seguir llevando esta camiseta sin que los centennials me vean como una viejuna intentando aparentar diez años menos?

En el caso de la música, y dada mi querencia por los grupos del siglo pasado, la pregunta inquietante es: ¿Tiene sentido que unos sexagenarios calvos continúen cantando himnos de rebeldía juvenil?

domingo, 26 de noviembre de 2017

Jamiroquai se lleva a la generación X de baile astral en Madrid (by Isa)


Anoche bailé como hacía tiempo que no lo hacía. Y me sentí muy bien. Me sacudí unos cuantos años de encima. Y sospecho que no fui la única, porque estaba rodeada de gente de mi edad, más de 15.000, meneando sus cuerpos y sonriendo felices. Dos horas de frenético baile iluminada por los destellos estelares de un escenario iridiscente propiciadas por el ritmo y buen hacer funk de Jamiroquai.

Jay Kay y su banda han protagonizado este espacio en más de una ocasión con sus canciones buenrolleras, tanto las hedonistas e indolentes de los últimos tiempos como las comprometidas social y mediambientalmente de finales del siglo pasado. Y es que Jamiroquai llevan ya 25 años sobre el escenario, como nos recordaron en varias ocasiones ayer en el Palacio de los Deportes (Wizink para los milenials), siete discazos a sus espaldas, un recopilatorio (High Times) y mucho groove en las caderas ("my hips don't lie", dijo el de Manchester anoche citando a Shakira).